La envidia ¿algo común en la sociedad actual?

El aclamado director estadounidense, David Fincher a mediados de la década de los 90´s, dirigió la película de culto Se7en,  la cual trata sobre un asesino serial que cometía sus crímenes inspirado en los 7 pecados capitales de acuerdo a la religión católica siendo la soberbia, avaricia, lujuria, ira, gula, pereza y envidia.

La envidia ha sido el detonante así como el impulso de múltiples personajes, que a lo largo de diferentes filmes tienen como trasfondo motivacional ese sentimiento para cometer todas sus acciones; tal es el caso de películas como: Amadeus, The Runaways así como las animaciones infantiles de Blancanieves y los 7 enanos, el Rey León, la Cenicienta  y en televisión el personaje de Mr. Bean, protagonizado por el actor Rowan Atkinson.

Pero antes de proseguir, surge una pregunta obligada ¿Qué es la envidia? la envidia es una emoción universal, todos la hemos sentido desde niños; pero solemos ocultarla, inclusive a nosotros mismos.

Cuando alguien nos dice “Tú lo que tienes es envidia” nos hiere y descalifica: nos duele. ¿Sabes por qué suele pasarnos esto? Debido a que la envidia denota un sentimiento de inferioridad que en realidad, a todos, nos cuesta trabajo reconocer. Al manifestar envidia estamos poniendo por encima al otro (sin desearlo)  y por ende nos colocamos en un grado inferior a nosotros mismos. Nos es difícil dejar ver nuestros signos de desventaja y debilidad ante los demás.

Por otro lado a los niños no les afecta mostrarse inferiores ante los demás al sentir envidia, simplemente la manifiestan enojandose, quitándole el juguete al otro niño o haciendo berrinche, por lo menos hasta cierta edad. Porque llega un momento en el desarrollo en que tomamos conciencia que mostrar esos signos de inferioridad afectan nuestra autoestima y nos hace vulnerables ante los demás, y comenzamos a disimularla, pero no a dejarla de sentir.

Las emociones aparecen de forma repentina (generalmente después de algún pensamiento que las estimulan) y activan al cuerpo a su manera. Es decir, si estamos alegres vamos a sentir más energía, vamos a sonreír más y los ojos van a tener un brillo especial.  Si estamos enojados nuestra cara se va a tensar y a fruncir el ceño, vamos a ser menos expresivos y quizás nuestros movimientos sean bruscos.  No nos cuesta trabajo identificar si alguien está preocupado, alegre, triste o enojado. Pero a pesar de que la envidia es una emoción universal no tiene una expresión facial  que la identifique. Precisamente porque el ser humano trata de ocultarla. Además, si le agregamos que en la religión católica es considerada como uno de los siete pecados capitales, esto ha contribuido aún más a una connotación negativa en nuestra cultura. En la próxima entrada del tema hablaremos de los tipos de envidia, la diferencia con los celos así como tips para combatirla.